Mostrando entradas con la etiqueta oscuridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oscuridad. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de febrero de 2010

Paranohia Numero 88 en la Oscuridad

Estaba terminando de ver una película. “Cashback”, apagué todas las luces de la planta baja, subí un escalón, mi pieza está 17 cm más arriba que el resto de la casa y empujé la puerta que empujo todos los días. La noté bastante más pesada que lo normal e inmediatamente imaginé a una persona vestida de negro empujando levemente desde el otro lado, no para que yo no pase, sino para hacerme notar que se encontraba ahí.
Esquivé la puerta con la mano derecha y encendí la luz, el botón estaba detrás de la puerta. No había nada, pero cuando estaba cerrando la puerta para separar mi pieza del resto de la casa sentí una presencia, sutil, pero alarmante.
Volví a abrir la puerta, decidí echar una mirada rápida y cerrar. Noté que había menos puntos de luz en la escena que un momento atrás. Había una figura ahí que estaba tapando parte del panorama, pero como todo estaba negro lograba mezclarse con el entorno.

Patricio Corvalán

La Luz y la Oscuridad

La luz y la oscuridad. Una deja ver la realidad y la otra la imaginación. La oscuridad nos permite pensar en un asesino escondido detrás de la puerta, debajo de la mesa, fantasmas y almas oscuras rondando por el living, al acecho; mientras que la luz, en décimas de segundo deja en evidencia que no había nada en realidad.
¿Por eso será que nos atrae tanto lo oscuro? En la oscuridad podemos proyectar, en la luz no. Es como el cine. Si de repente encendiéramos una luz fuerte y blanca en la sala de un cine mientras se proyectara la película arruinaríamos todo. Eso significaría que el medio por el cual la realidad existe, interrumpe y arruina todo lo que genera el pensamiento o más bien, la paranoia.
La luz nos salva y a la vez nos desilusiona.
Patricio Corvalán